La tecnología en la nube ha ampliado considerablemente nuestra capacidad de trabajo y de colaboración. Pero también ha abierto la puerta a nuevos retos de seguridad como es el ransomware. Te explicamos qué es, cómo afecta a Microsoft 365 y cómo puedes protegerte.
¿Qué es el ransomware?
El ransomware es un software malicioso que cifra los archivos del dispositivo informático infectado y cuyo autor solicita un rescate económico para desbloquearlos. Una práctica delictiva en auge con un aumento interanual del 62% desde 2022 y que afecta a empresas de todos los tamaños, desde pequeñas empresas, hasta grandes corporaciones como Microsoft o Sony.
Entre los factores que han influido en su crecimiento destacamos:
- La evolución técnica del propio ransomware, con algoritmos de cifrado más avanzados.
- La pandemia del COVID-19 impulsó la adopción del teletrabajo y los servicios en la nube.
- El auge del ransomware como servicio (RaaS) que facilita los ataques.
- La mayor tasa de infección e incentivos financieros logrados recientemente.
Microsoft 365, un objetivo frecuente del ransomware
De la misma forma que ocurre con Windows y su indiscutible liderazgo como sistema operativo, Microsoft 365 supone un goloso objetivo para los ciberdelincuentes debido a:
- Su adopción generalizada, tanto en el ámbito empresarial como personal.
- Sus servicios integrados como Outlook, Teams, OneDrive o SharePoint.
- El comportamiento del usuario, susceptible a ataques de suplantación de identidad (phishing) o el desconocimiento de las medidas de seguridad disponibles.
- La complejidad del entorno tecnológico de la empresa y su gestión IT.
- Vulnerabilidades de día cero o bugs que pueden ser aprovechados por el atacante. Algo de lo que no se escapa ningún software y por lo que se recomienda mantenerlo actualizado.
¿Cuáles son los principales vectores de ataque?
Conocer las vías de entrada principales de los ciberataques es fundamental para su prevención:
- Correos electrónicos de phishing: los atacantes envían emails imitando el estilo de entidades reales con el fin de infectar el equipo o sustraer información.
- Nombres de usuario y contraseñas filtrados: en los últimos meses múltiples servicios online han sido atacados y han filtrado los datos de acceso de sus usuarios. Por ello, es recomendable actualizar y emplear contraseñas de alta dificultad para mayor seguridad.
- Kits de exploits: paquetes de software diseñados para explotar vulnerabilidades del sistema que no hayan sido parcheadas por el desarrollador o actualizadas por el usuario.
- Ataques al Protocolo de Escritorio Remoto (RDP) mediante ataques de fuerza bruta.
- Descargas no autorizadas de ficheros o sitios web infectados.
- Ataque de ingeniería social: consistentes en manipular a las personas para que filtren información confidencial, por ejemplo, recibiendo llamadas falsas desde soporte técnico.
- Amenazas internas: empleados o colaboradores descontentos que aprovechen su acceso activo para instalar intencionadamente ransomware o la eliminación de datos críticos.
Prácticas de prevención recomendadas para mejorar la seguridad
Una vez que conocemos algunas de las principales vías de contagio o vulnerabilidad, es vital adoptar medidas preventivas y buenas prácticas de seguridad como, por ejemplo:
- Autenticación multifactor (MFA) que requiere 2 o más métodos de verificación.
- Accesos con los privilegios mínimos necesarios.
- Copias de seguridad periódicas que no estén conectadas a la red.
- Copias de seguridad inmutables que no puedan ser modificadas.
- Protección Endpoints como solución más avanzada que los antivirus tradicionales.
- Sistema de antispam y filtrado de emails para detectar y bloquear amenazas.
- Formar a los empleados sobre ciberseguridad y buenas prácticas.
- Plan de respuesta a incidentes como guía de actuación y recuperación ante un ataque.
- Auditorías periódicas del entorno en busca de anomalías o brechas de seguridad.
- Segmentación de la red para identificar y bloquear el alcance del ataque.
- Políticas de restricción de ejecución de software desde ubicaciones vulnerables.
- Restricciones del Protocolo de Escritorio Remoto (RDP): si no es necesario, desactivarlo. Si es necesario, forzar la adopción de contraseñas únicas y seguras combinadas con MFA.
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