20 años de aprendizaje y transformación

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20 años de aprendizaje y transformación

Este año hace 20 años desde nuestra fundación en Sabadell. En Microblau siempre hemos mirado hacia el futuro. El entorno tecnológico está ligado a la evolución, al aprendizaje continuo, a descubrir qué pasará mañana para tener las mejores soluciones preparadas. Y aún más en el contexto de la revolución digital que vivimos.

Pero no hay mejor manera de enfrentarse al futuro que ser conscientes de dónde venimos. Por eso he hecho el ejercicio de reflexionar qué han supuesto estas últimas dos décadas y he escogido algunas ideas que ayuden a entender quiénes somos, cómo hemos llegado hasta aquí y hasta dónde queremos llegar en un entorno de continuo cambio.

Esta reflexión es también una celebración colectiva, porque son muchas las personas que han contribuido al éxito de Microblau, sobre todo nuestro equipo y nuestros clientes, que han confiado y siguen confiando en nosotros.

“Ostras, mi ordenador va súper lento, parece que tengo un virus, ven y échame una mano y mírame esta máquina”

Fue a partir de frases como ésta, que Microblau nació ahora hace 20 años. Los inicios de la casa son los clásicos de una empresa de servicios: utilizar unos conocimientos especializados para solucionar los problemas del cliente en un ámbito en el que somos expertos. En nuestro caso, los clientes eran los empresarios de las pymes del Vallés que tenían problemas con sus ordenadores. Así empezó. Son unos inicios donde de alguna forma lo que hizo Microblau fue hacer de bombero cuando la gente tiene problemas (leed el divertido artículo de Jaume Mercader sobre esta época).

Lo más importante, no obstante, es comprender las motivaciones profundas que han movido a Microblau y que han sido el núcleo de la casa: ser una empresa de servicios integrados de informática empresarial. Queremos que los empresarios puedan dedicarse a su negocio y descarguen sobre nosotros la problemática de la informática.

Evolucionamos nosotros y evolucionan los clientes

Este planeamiento ha sido la clave del éxito que ha hecho evolucionar y mejorar la casa hasta el día de hoy, y para mí sigue absolutamente vigente. Si hoy celebramos 20 años, es porque esa motivación fundacional sigue siendo claramente válida y nuestra cultura organizacional se ha orientado a esta dirección

La capacidad de dar servicio, el crecimiento y la maduración de una empresa como la nuestra, que hoy es capaz de atender a un target de cliente con unas necesidades exigentes, también han evolucionado. Como lo han hecho los clientes, que han ido madurando a nuestro lado.

También es cierto que, a consecuencia de esta evolución, con algunos quizás hemos dejado de ser el proveedor adecuado, puede que sea porque han encontrado otros proveedores, puede que sea porque nuestra capacidad de servir se ha ido enfocando a un tipo de empresa con necesidades un poco más integradas y complejas. En este caso, es importante saber detectar qué servicios son los más apropiados para cada empresa y dónde puedes añadir más valor.

Lo que sabíamos hace 10 años ahora casi no tiene ningún valor

Por otro lado, la informática ha tenido su propia evolución y se ha hecho mucho más compleja. Antes sólo interesaba controlar los recursos internos de un programa de gestión y un poco de ofimática para el trabajo del día a día. Ahora tienes un cliente omnicanal que ha superado el concepto de web y le tienes que dar un servicio en el teléfono o en la aplicación móvil, o hacer reuniones en diferentes formatos –presenciales, a través de una tablet, o cualquier tipo de aplicativo–, o le tienes que dar unas herramientas a tu equipo para que tenga unas capacidades de colaboración y conectividad más efectiva.

Otro punto clave de esta evolución constante ha sido no caer nunca en la autocomplacencia. Se trata de tener siempre la voluntad de mejorar. Hacernos preguntas constantemente: “tendríamos que”, “necesitaríamos hacer”, “tenemos que pensar en” y ponernos en la tesitura de la incomodidad y de la transformación permanentes. Siempre hemos creído que el punto donde estamos no es, ni de lejos, suficiente.

Otro aspecto es la eficiencia. Jaume, por ejemplo, no puede estar más de media hora en una reunión. Se agobia y pregunta qué estamos haciendo aquí: “si tenéis que decir algo, decidlo i vamos rápido”. Cuando se hacen las reuniones comerciales, pone un reloj y te da cinco minutos para hablar. Si no eres capaz de explicar en este tiempo lo que has hecho durante la semana, quiere decir que algo falla… y eso me gusta.

Una relación cliente-proveedor que es marca de la casa

Yo en 2004 me pongo a hablar con Jaume, que ya lo conocía, y decido embarcarme con él en el proyecto. Lo que me hizo decidirme por Microblau fue el tipo de relación cliente-proveedor que la compañía era capaz de establecer, diferente a todas las que yo he visto en cualquier empresa.

Cuando yo veía entrar a la gente de Microblau a ver los clientes, observaba que había algo diferente, había magia. Eso responde a esta capacidad que ha tenido Microblau de ponerse al lado del cliente, para entenderlo perfectamente y ser capaz de ver cuáles son las preocupaciones de los empresarios. Creo modestamente que en muchos casos la relación ha ido más allá.

Hoy en día se habla mucho de los ecosistemas, venimos de la empresa industrial, donde la integración vertical ha sido la gran tónica y, actualmente, en esta nueva economía digital, se habla muchísimo de la competición entre ecosistemas y de la coopetición, algo que Microblau ha hecho desde el inicio, cuando aún no se hablaba de estas cosas. Porque de lo que se trata es de ser capaz de escuchar activamente y de ponerse en la piel del empresario, saber exactamente lo que necesita y dar soluciones internas o externas.

El feedback que se genera siempre con el cliente nos ha aportado algo que es muy importante: conocimiento de mercado. Las empresas que no están muy cerca de sus clientes les cuesta bastante identificar las tendencias, hacia dónde está yendo la empresa. Eso Microblau lo ha intentado hacer siempre, y cuando al final del día has estado en cinco reuniones y en las cinco ha habido un tema que se ha repetido dices “mira, quizás nos tenemos que plantear seriamente esta cuestión o aquella”. A partir de la recogida de toda esta información, vas generando un conocimiento que te permite evolucionar la casa.

Otra cosa que también es muy importante es que cuando el cliente tiene un problema grande, Microblau siempre está con él. Si aparece un viernes por la tarde y tenemos que estar hasta el domingo por la noche, allí estamos. Eso acaba generando una sensación de pensar: “yo te pago las facturas, pero también sé que cuando yo tenga un problema, me ayudarás”.

Hoy en día estamos en un mercado donde la falta de honestidad cada vez será menos perdonada; estamos entrando en un momento de transparencia, donde todos tenemos la capacidad de verificar las fuentes de información. Por eso, no creo que haya ahora ninguna empresa que se pueda permitir el lujo de no ser transparente. En Microblau siempre nos hemos esforzado en explicar al cliente las cosas que podemos y sabemos hacer y las que no.

Son muchos años, mucha gente, pero al final hay una manera de hacer

Esta cultura la inicia, la genera, la cultiva y la extiende Jaume Mercader, CEO de Microblau. También se trata de hacer ver a nuestro equipo que las nóminas no las paga la empresa, las paga la capacidad que tenemos de generar satisfacción en nuestros clientes. Son muchos años, mucha gente, ha habido muchas contribuciones, pero al final hay una manera de hacer, una manera de ser, que es marca de la casa. Eso es algo que nuestra gente recibe, percibe, respira y, si no se adapta, no tiene futuro dentro de la empresa. Hay que entender que los clientes son el principio y el fin de todo.

Si hablo de equipo, todos han ayudado muchísimo a evolucionar la casa. Con tantos años, hay muchas personas que ya no están en Microblau; por otro lado, hay otras que han continuado, se han sentido cómodos y han evolucionado con nosotros. Tenemos a Sergi, que hace muchos años que está aquí, a Josep, que ha vuelto… Otros hace poco tiempo que están, pero parece que lleven mucho. Sin equipo no hay servicio: Microblau es el equipo. Cuando hablaba antes de una manera de hacer, hablaba de crecer juntos para seguir mejorando.

La digitalización implica crecer en un entorno inmerso en un continuo cambio

Hoy por hoy no hay ningún mercado que pueda decir que el entorno de negocio está en una situación de estabilidad. La transformación digital está generando procesos de disrupción que afectan a todos los mercados. Nosotros, como empresa dentro del sector, hemos estado, estamos, sujetos a estas cuestiones desde nuestro nacimiento. Los procesos de transformación digital que nos afectan generan modelos de negocio y actores que son totalmente diferentes.

La virtualización de la informática no deja de ser convertir un objeto físico, como un ordenador, en algo que de repente es virtual y está totalmente digitalizado. En nuestro caso, todas nuestras herramientas están sujetas al proceso de transformación digital desde el inicio. Por tanto, el proceso no ha sido fácil y las decisiones estratégicas, tampoco.

La competencia: crecer entre gigantes

Es importante entender cuál ha sido el rol que tenemos que ocupar dentro de todo este nuevo ecosistema que se ha generado, entender que de pronto puedes ser competencia de Microsoft o de Amazon, pero entender que también puedes ser “coopetencia” con ellos y crear alianzas. En realidad, todo eso que se ve como posibles amenazas, si se juega bien, son oportunidades claras. Porque la informática ha cambiado, las tecnologías de la información y la digitalización abren muchas posibilidades. Si tú eres consciente de tus posibilidades y no juegas a ser Google, porque no puedes competir frontalmente con los gigantes, siempre puedes encontrar espacios de valor. El secreto está en generar ecosistemas de servicio que añadan valor a tu cliente.

Nuestra evolución aún no ha terminado. Jaume utiliza una frase que me encanta: “justo ahora estamos comprando las entradas para este nuevo escenario”. En los años que vienen, la evolución de todos los procesos de transformación digital será tan grande, que es difícil aún imaginarse los cambios que vendrán. Ya nos gusta este juego, lo hemos jugado toda la vida. Sabemos lo que queremos, sabemos dónde tenemos que estar, sabemos qué posiciones tenemos que ocupar, cada día estamos repensándolas, y queremos jugar a este juego.

Una apuesta personal

Mi valoración es que acerté cuando me decidí por Microblau. Me encontré con Jaume, a quien ya apreciaba, con quien tenía una buena relación, porque ya habíamos colaborado con un proyecto juntos. Me encontré con un equipo motivado, disciplinado y dispuesto a todo. Así empecé… y hoy, cuando miro a Microblau, continúo pensando que tenemos que seguir mejorando. Que todo está por hacer y todo es posible, como diría el poeta.

¿Qué ha hecho que aún estemos aquí?

La planificación estratégica a 10 años ha desaparecido. Hoy en día la única planificación que hay es a dos o tres años y lo único que puedes hacer es montar proyectos ágiles y muy específicos, con timings de 3 a 6 meses, que permitan sacar adelante diferentes piezas orquestadas dentro de una estrategia.

Lo que sí podemos hacer es planificar dónde estaremos y cómo seremos dentro de tres años: seremos fieles a la misión y la visión de la casa, que es ser una empresa de servicios integrados de informática empresarial. Estaremos absolutamente pendientes de las tendencias del mercado y de lo que nos dicen nuestros clientes, para ir implementando soluciones que los ayuden. Seremos agnósticos en cuando a las tecnologías e intentaremos estar atentos a todo lo que vaya saliendo, para ir efectuando medidas que aporten competitividad a las empresas a las que servimos, ayudándolas en este reto que supone la transformación digital. Haremos partenariados con quien sea necesario, para que nuestra posición aporte valor. Intentaremos transmitir a nuestros clientes las posibilidades que puedan aprovechar de las nuevas tecnologías y los ayudaremos a entender cómo tienen que evolucionar sus sistemas y su informática.  

Hay una lección a extraer de estos 20 años: entender qué es lo que nos ha hecho transformarnos y no parar la transformación. En estos momentos de gran inseguridad, habrá alguien que piense que la estrategia no tiene sentido, pero eso es falso. Las empresas sólo sobrevivirán si tiene muy claro su posicionamiento estratégico, eso supone repensar continuamente preguntas como: ¿por qué estamos en el mercado?, ¿cuál es nuestra razón de ser?, ¿qué sentido tenemos para nuestros clientes? La cultura corporativa es ahora más importante que nunca, porque es lo único que realmente nos da sentido en un entorno tan convulso.

En realidad, pienso que los 20 años de Microblau tienen que servir para reforzar los valores de la empresa y su cultura, y también para celebrarlo, por supuesto.

 

Alex Net

Director general adjunto de Microblau Colt


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